WASHINGTON, Estados Unidos.- Una imagen vale más que 1.000 palabras. Como el caso de la niña que puso sus manos en la pared de vidrio para tener un contacto con un tigre de Bengala, llamado Taj, en Estados Unidos.
Según informa The Daily Mail, Daniels -la beba- esperaba que el felino chocara con el cristal y luego gruñiera. Sin embargo, nunca imaginó que se acercara delicadamente, inclinara su cabeza y se entretuviera con la menor.
El tigre se acercó ronroneando, inclinó su cabeza esperando que la niña lo acariciara y a la misma vez entreniendo a la bebé. Las impresionantes imágenes, que ya están dando vuelta al mundo, fueron captadas por el fotógrafo Dyrk Daniels, de 47 años. (Especial)
Según informa The Daily Mail, Daniels -la beba- esperaba que el felino chocara con el cristal y luego gruñiera. Sin embargo, nunca imaginó que se acercara delicadamente, inclinara su cabeza y se entretuviera con la menor.
El tigre se acercó ronroneando, inclinó su cabeza esperando que la niña lo acariciara y a la misma vez entreniendo a la bebé. Las impresionantes imágenes, que ya están dando vuelta al mundo, fueron captadas por el fotógrafo Dyrk Daniels, de 47 años. (Especial)